31.8.13

-A mover las caderas con..-

¡¡Buenos días!! ¿Cómo empezaron este fin de semana?

Yo todavía tengo marcas de almohada en la cara. Anoche fui con un grupo de amigas a la Bizarren Miusic Parti. ¿La conocen? Es una fiesta que se hace una vez por mes en distintas zonas de Buenos Aires y en Córdoba. Es un ambiente increíblemente divertido: la gente va disfrazada, pasan música de los ´80 y los ´90 y van artistas de esas épocas para tocar sus éxitos. Realmente una fiesta bizarra y muy loca. Es un lugar donde puedo mostrar mi locura y parecer normal, jajaja. Ya voy a subir algunas fotos para que vean lo mucho que nos divertimos.

Anoche estuvimos bailando sin parar con las presentaciones de El Símbolo y Cae, así que para contagiarles un poco de mi locura, le dejo algunos de sus mejores temas. ¡A mover las caderas!






¡Tengan un excelente fin de semana!


-Gi-

30.8.13

-Se viene, se viene… Curvas Libres Indumentaria-

¡Estoy cansada! ¡Y emocionada! ¡Y cansada! ¡¡Y muy muy entusiasmada!! Este lunes 2 de Septiembre abre oficialmente sus puertas virtuales Curvas Libres Indumentaria. Tener todo listo para lanzar esta colección de indumentaria femenina llevó mucho trabajo grupal (léase, hice trabajar a todos los que conozco), pero estoy muy orgullosa de los productos que tengo para ofrecerles y estoy segura que a ustedes también les van a encantar.


Hoy les dejo algunas fotos de la producción que hicimos para que tengan un pequeño adelanto de lo que se viene, así que vayan empezando a hacer su lista de deseos, jajajaja. Chusmeen un poco de todo y tengan compasión de la modelo… es mi primera “producción de moda”. Prometo ir mejorando.






Cuéntenme su opinión de lo que fueron viendo ¡¡y estén atentas al lanzamiento de Curvas Libres Indumentaria este lunes!! ¡Que tengan un estupendo fin de semana!


-Gi-

28.8.13

-Cómo cumplir años y no morir en el intento-


Esta mañana mientras desayunaba miré un capítulo de Friends, como todas las mañanas. Amo Friends. Me sé todos los capítulos de memoria, y así y todo cada vez que los veo me río, pero digamos que ya no me sorprendo con ningún tema “nuevo”. Y sin embargo, hay cosas que a veces llegan en el momento justo. El capítulo de esta mañana trataba sobre el cumpleaños de 30 años de una de las protagonistas, Rachel. Por si alguno no vio ese capítulo (porque por supuesto todos somos fanáticos de Friends, ¿no? ¿¿No??) son 30 minutos de Rachel llorando deprimida porque está envejeciendo y su vida no está llegando a los objetivos que tenía planeados, mezclados con imágenes de los cumpleaños de 30 de los otros protagonistas en los que ellos también se deprimían por llegar a esa edad. Ahora, yo entiendo que Friends es una serie cómica que genera situaciones graciosas a partir de exagerar hechos cotidianos. Y me encanta por eso. Pero lo malo es que en este caso, no es tan exagerado.  

Este año muchas de las personas que conozco cumplen 30 años, yo incluida. Y la reacción más común que veo en las mujeres es de pánico. Pánico disfrazado de humor, como en “Ya estoy vieja, ¡me quiero matar! Jajaja” o “30 años y sigo sola, mejor empiezo a acostumbrarme, jajaja”, pero pánico al fin. Y me fuerza a preguntarme ¿desde cuándo tener 30 años es ser vieja? Teniendo generaciones que viven hasta los 100 años hoy en día, ¿cómo es que sólo los primeros 29 pueden ser vistos como positivos, y de ahí en más es cuesta abajo? ¿Nuestras vidas están selladas para el momento en que cumplimos 30, y tenemos que resignarnos a seguir como venimos?

Es cierto que vivimos en una sociedad que valora la juventud como uno de los valores más importantes de mantener. La “mujer perfecta” construida culturalmente en nuestra sociedad, además de ser de piel blanca, ojos claros, alta y delgada, es joven. El negocio de los productos que prometen evitar el envejecimiento o revertir sus efectos es tan o más grande que el de los productos para adelgazar. Si no me creen, intenten ver la televisión por una hora, o leer una revista, sin cruzarse con publicidades de este tipo. (Y justo mientras escribo estas palabras, están pasando una publicidad de un shampoo que promete un cabello que luce 10 años más joven). Sin embargo, igual que el mito del “cuerpo perfecto”, la “edad perfecta” no existe.

Desde el momento que nacemos, nuestra vida se trata de evolucionar. Crecemos, maduramos, cambia nuestro cuerpo, nuestro pensamiento, nuestras creencias. Conocemos gente y los perdemos también. Cumplir años no es una tragedia, ya sean 15, 30 ó 60. Es una celebración. Significa que vivimos otro año en el que hicimos lo mejor que pudimos con nosotros mismos, y que ahora comienza un nuevo año de nuestra vida en que podemos decidir quién queremos ser. Es nuestro Feliz Año Nuevo. Y por más que suene a cliché (y créanme que estoy consciente de que es así) nunca es tarde para ser quien podríamos haber sido.

En lo personal, mis 30 me encuentran comenzando este blog, arrancando con Curvas Libres Indumentaria, y con más planes a cumplir que en los últimos 5 años. Y por si fuera poco, con más confianza en mi misma y en mi cuerpo que nunca. ¿Qué más se puede pedir? (Torta, tragos y karaoke, pero eso es recién dentro de algunas semanas, ja).

Cuéntenme, ¿cómo viven ustedes sus cumpleaños? ¿Sufren por los años pasados o se entusiasman por los que tienen por venir?


-Gi-

26.8.13

-El movimiento como forma de autocuidado-



Hace un año tuve una epifanía a la que me llevó 28 años llegar: yo podía ser hermosa. Sí, yo. De verdad. Claro que, en mi pensamiento Pre-Aceptación Corporal, para ser hermosa primero tenía que alisarme el pelo, aprender a maquillarme, vestirme con mejor ropa y obviamente, adelgazar unos 25 kg. Pero con fuerza de voluntad y una no tan pequeña inversión, podía llegar a ser hermosa. Así que me alisé el pelo (una pesadilla en sí misma de la que ya les contaré en algún momento), hice un curso de auto-maquillaje con la genial Romy Baldi, me compré algo de ropa y me inscribí en un programa de un año en Megatlón.

¿Alguna vez fueron al gimnasio? Yo estuve yendo de tiempo en tiempo desde que era una nena. Me acuerdo de haber ido a unas clases de danza jazz cuando tenía 6 ó 7 años, y después fueron clubes del barrio, gimnasios chicos, clases de aerobics, máquinas, personal trainer, de todo un poco. Lo que nunca nadie pudo lograr fue que me gustara hacer gimnasia. Ir a hacer ejercicio para mí siempre fue algo penoso que tenía que soportar para lograr la inalcanzable meta del cuerpo perfecto. No sólo por la actividad física en sí misma, sino por tener que soportar las miradas de reojo y muecas de otros socios, de profesores, incluso de recepcionistas, todos indicándome que estaba en un lugar al que no pertenecía. Desde que me anoté en Megatlón estuve yendo regularmente por varios meses y nunca dejé de sentirme fuera de lugar. Para ser honesta, creo que iba más para usar las duchas y el vestuario tan calefaccionado en invierno que por el ejercicio mismo, jaja. Pero en todo ese tiempo, nunca dejó de ser una presión, un recordatorio constante de mi “falta de voluntad”.

Cuando empecé a leer sobre Salud en Cualquier Tamaño, me crucé con la idea de hacer actividad que fuera adecuada para cada uno, no sólo en el sentido de límites físicos sino que fuera algo que te diera alegría hacer y eso mismo fuera lo que te motivara a hacerlo. Al principio me sonó un poco lejano a mi concepto de “ejercicio saludable” (saludable siendo equivalente a adelgazante, por supuesto), pero a medida que lo fui pensando, más me convencí que la idea tenía sus méritos. ¿Qué actividad haría yo si no la enfocara a través del lente de la pérdida de peso?

Hace años me recomendaron hacer yoga, y desde entonces la idea quedó latente en mi cabeza. Conocí a muchas personas que lo practican y siempre tuve la impresión de que mejoró su calidad de vida.  Y como suele pasar en estos casos, los planetas se alinearon y justo cuando decidí anotarme en algún estudio de yoga, me enteré de un nuevo curso online que armaron Anna Guest-Jelley y Vivienne McMaster (a quien ya mencioné en este artículo) llamado Practice:Embodying your curvy + beloved body. Es un curso de cuatro semanas que combina yoga y autorretratos. Me pareció una manera perfecta de tener una introducción en lo que se refiere a yoga y al mismo tiempo hacer algo que disfruto, como los autorretratos. El curso online empieza mañana, asi que estoy a la espera del primer mail para ver de qué se trata. Más adelante les comentaré cómo va resultando.

Cuéntenme, ¿qué actividad hacen o harían ustedes por diversión? ¿Alguna practica yoga y tiene un consejo para una principiante?


-Gi-

Imagen: fuente

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